Testimonios

Buscándote

23 de marzo de 2024

Creo que, de manera inconsciente, estaba rehuyendo escribir esta parte de nuestra historia como familia. Muchos pensamos que después de “lograrlo” todo lo que pasó quedará atrás, pero sólo recordarlo me hizo revivir la emociones de esos momentos. Hay yayitas que no cura el tiempo, pero uno aprende a llevarlas de la mejor manera posible 💫

Jamás imaginamos todo lo que se venía. Pololeamos por 5 años y el 2018 nos casamos. Siempre supimos que queríamos hijos, por eso a menos de un año de casados, comenzó la ruta: septiembre del 2019.

Intentamos durante un año sin éxito y comenzamos con los chequeos.

Después de seguimientos, exámenes generales, y comenzar con el método sintotérmico para saber cuando ovulaba, quedamos embarazados ❤️

Duró poquito. Nuestra primera pérdida fue a las 7 semanas luego de haber escuchado unos latidos muy fuertes. Fue doloroso e invisible para muchos, especialmente para los doctores que nos vieron y que nos aseguraban que la primera pérdida (y hasta la 2da) son consideradas como dentro de lo normal.

Fue por este motivo que nos pusimos en modo “caballo de carrera”. Sin cuestionarlo mucho, guardando todo ese dolor en una cajita, y continuamos, pensando que pasaría rápido…

A los meses nos embarazamos de nuevo. Estábamos felices y muy tranquilos, ¿cómo podría pasar lo mismo? A las 7 semanas, se repitió la misma historia. Nuevamente después de haber escuchado unos lindos latidos, lo perdimos.

Siento que podría extenderme páginas completas contándoles cómo ese dolor abrió fuertemente la caja donde guardaba el dolor que lo presidía. Creo que hasta el día de hoy lo siento, es que luego de esa perdida me hundí en una enorme agujero: negro, turbulento, absorbente…sentía que habia abierto la llave de un grifo que no podía volver a cerrar.

Fue en este punto cuando decidí tomar terapia, la mejor decisión, ya que me ayudó a sobrellevar las caídas que vendrían.

A los meses, nuevamente decidimos intentarlo, y para no alargarme les cuento que luego de nuestra 2da pérdida siguieron 2 más: un embarazo bioquímico y otro anembrionario.

Es extraño, pero estábamos tan convencidos de lo que queríamos, que las ganas de seguir buscándolo no cesaron.

Nuestro doctor de ese entonces nos comentó que creía que el problema podía estar en los embriones y que recomendaba hacer una FIV. Para seguir atendiéndonos con él, lo seguimos a la clínica donde trabaja y comenzamos los preparativos.

Desde la 2da pérdida tenía varios exámenes ya realizados, casi todos buenos, y nada concluyente. Nuestro diagnóstico era  “infertilidad de causa desconocida”.

El proceso fue muy similar a varios que hemos leído en esta comunidad. Extracción de muchos óvulos, pocos fecundados, tres que llegaron al 7timo día y solo 2 aptos al PGT.

Eran “hermosos” y según la evaluación, tenían altas probabilidades de que todo esto fuera un éxito. El día de la transferencia uno de los embriones no sobrevivió al descongelamiento y 14 días después el otro no había implantado.

Lo peor de todo fue que ambas noticias las supimos el mismo día, en la misma llamada…y en ese momento nos derrumbamos. Me acuerdo patente, estábamos en la plaza paseando a nuestro perro (el mejor terapeuta de esta ruta) cuando el teléfono sonó y nos contaron todo lo que había pasado. Lloramos, pataleamos, puteamos y más. Sentíamos realmente que nadie podía entender lo que estábamos viviendo. Ya estábamos aislados de nuestro círculos de amigos, todo dolía, y la frustración era constante, pero queríamos llegar a nuestro hijo y nos íbamos a bajar los brazos hasta que no quedaran alternativas.

Decidimos cambiar de especialista y conocer otros centros que nos pudieran ayudar. Así llegamos a nuestro doctor y en nuestro caso fue la mejor decisión de la vida. Comenzamos a hacernos exámenes nuevamente, pero esta vez el foco no estaba puesto solo en mí. Tanto mi marido como yo teníamos alteraciones que no se habían estudiado, y si bien nada era concluyente por separado, quizás en conjunto estaba generando baja calidad embrionaria. Quedamos con un tratamiento y un protocolo especial para una 2da FIV.

De ese proceso logramos 3 embriones, no con la mejor nota, ni los más hermosos, pero si sanitos al PGT. En mayo del 2023 me transfirieron el primero, en un ambiente cálido y contenido que a veces me hace pensar que también ayudó. Y a los 14 días logramos una beta positiva.

Después de 3 meses en reposo por unos sangrados que nos dieron más de un susto, nuestro niñito ya se veía fuerte creciendo en mi barriga…4 años después de septiembre de 2019.

3 de esos 4 largos años de búsqueda, los viví acompañada por los chat de fenn, construyendo una tribu con muchas personas que estaban en la misma. Es maravilloso como esa red se convierte en un sostén de empatía y entendimiento que te entrega un alivio cuando todo va mal.

La vida es extraña y a veces nos trae cosas hermosas luego de largos dolores. A los 4 meses  de embarazo me contactó Fiore y Luz Ma para comenzar a construir un proyecto sobre la búsqueda de un hijo. Algo que representara ese vaivén de emociones, las dudas, las preguntas y consejos sin sentido, las ganas de tirar las esponja y aun así, seguir. Me hizo todo el sentido del mundo.

Así nació “Buscandote”. Fue un proceso de mucha carga emocional, de juntarnos a conversarlo, llorarlo y celebrarlo. Cada imagen se gestó desde las vivencias personales y de la comunidad. Queríamos que en este libro, de una u otra forma pudieran caber todos, sin importar cuánto tiempo, tratamientos o forma de construir familia. Siento que lo logramos.

Hoy Mateo ya tiene 2 meses.

Hoy nosotros tenemos 2 meses como papá y mamá.

Hoy todo valió la pena.

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