TESTIMONIO
"...Con ella se volvió algo natural, queríamos construir algo juntas..."
26 de Abril de 2025
Mi historia es bien especial. Estuve 12 años con mi pololo, nos casamos, y compartimos dos años y medio de matrimonio. Durante todo ese tiempo, ser mamá nunca estuvo en mis planes. No era algo que imaginara para mi vida. Pero la vida, a veces, tiene formas curiosas de mostrarnos caminos que nunca pensamos recorrer…
Conocí a Francisca y me separé. Y todo cambió. Nos enamoramos profundamente. Nunca antes había estado con una mujer, era un mundo completamente nuevo para mí, pero lleno de amor y descubrimientos. Porque cuando encuentras a la persona correcta, no solo te enamoras de ella, sino que empiezas a mirar el mundo de otra forma. Derrepente, las posibilidades
se abren, empiezas a soñar distinto, a imaginar futuros que antes no estaban en tu horizonte.
Así fue como, juntas, empezamos a hablar de ser mamás. Un deseo que nunca había sentido antes, pero que con ella, con nosotras, se volvió algo natural, algo que queríamos construir juntas. Así que comenzamos a averiguar, a hacernos exámenes, y ahí nos encontramos con una sorpresa: ambas teníamos baja reserva ovárica. Eso nos hizo acelerar el proceso de convertirnos en madres. Sabíamos que no podíamos esperar mucho.
Buscamos opciones y elegimos un donante que nos gustó, del cual obtuvimos dos muestras, pensando en tener al menos un intento. Pero la vida, otra vez, nos sorprendió: ¡funcionó al primer intento! Con esa primera muestra hicimos una inseminación intrauterina y llegó nuestra primera hija. La segunda muestra la guardamos y, más adelante, la usamos para nuestro segundo hijo, esta vez con fecundación in vitro.
Todo fue mucho más rápido y sencillo de lo que imaginábamos. Al principio, nosotras también pensábamos, como seguramente muchos que lean esta historia, que iba a ser algo muy costoso, casi inalcanzable. Como somos FONASA, creíamos que no habría cobertura para nosotras, pero no fue así. Lo más difícil, en realidad, fue obtener las muestras, aunque pensábamos que sería un proceso largo y tedioso, lleno de obstáculos, no fue así, pero tuvimos mucha suerte. Y lo más bonito es saber que no somos las únicas, que hay un porcentaje alto de personas que también tiene esa suerte.
Hoy, después de este viaje hermoso y desafiante, llevamos cinco años juntas, dos años y medio casadas… y a nuestra historia se sumaron lo más lindo que nos pudo haber pasado: nuestros dos hijos. Sarita, de dos años, y Simón, de dos meses, que llegaron a completar este sueño que nunca habíamos imaginado, pero que terminó siendo lo mejor de nuestras vidas.
No tengan miedo de empezar, vale la pena intentarlo.