Testimonios
Ovodonación
13 de Septiembre del 2024
Justo como lo soñé, hoy mi pequeño duerme sobre mi pecho. Yo luché para traerlo al mundo, y él luchó 55 días en neonatología para quedarse con nosotros.
Conocí a mi marido en 2006, y después de 10 años juntos, decidimos que era el momento de formar una familia. En 2016, me diagnosticaron con endometriosis profunda y supe que quedar embarazada no sería fácil. Me sometí a mi primera cirugía y comenzamos con los primeros tratamientos. Pasamos un año intentando de manera natural, seguido de 6 ciclos de seguimiento folicular con medicación para ovular, pero sin éxito.
En 2018, tuve una segunda cirugía en la que perdí una trompa de Falopio. Luego intentamos nuestra primera FIV, de la cual obtuvimos dos embriones que me transfirieron, pero lamentablemente, no funcionó. En 2019, con nuevas esperanzas, logramos un embrión de cinco días. Aunque había leído que solo se necesitaba uno, ese tampoco funcionó. Fue entonces cuando el médico mencionó la ovodonación por primera vez, pero no estaba lista para aceptarlo aún. Insistimos en otra FIV ese mismo año, sin éxito nuevamente.
Después de años de lucha y tratamientos fallidos, decidí hacer una pausa y vivir un poco. Durante ese tiempo, la idea de la ovodonación comenzó a rondar en mi mente y en mi corazón. En 2022, me sometí a lo que espero sea mi última cirugía de endometriosis, donde perdí la otra trompa y parte de un ovario. En ese momento, decidí que quería ser madre, costara lo que costara. La ovodonación me dio ese regalo tan maravilloso, un acto de amor desinteresado que me permitió recibir la mayor bendición de mi vida. La ovodonación no solo me dio la oportunidad de ser madre, sino que me regaló la vida de mi hijo, un pequeño milagro que ilumina cada uno de mis días.
Hoy soy mamá de un niño hermoso. Fue una batalla, ya que nació de manera prematura extrema y pasó 52 días en neonatología. Esos días fueron duros, noches en las que me acostaba con el corazón roto y despertaba llorando por no poder tenerlo conmigo al amanecer. Afortunadamente, gracias a las inyecciones de maduración pulmonar, solo necesitó 33 horas de ventilación. Mi pequeño guerrero, aunque nació con 31 semanas, midió 43 cm y pesó 1.700kg. Nunca retrocedimos; cada día trajo buenas noticias.
Vi cómo luchaba por quedarse con nosotros. No pasa un solo día en que no agradezca a Dios por haberme permitido ser madre. La ovodonación hizo posible mi sueño, y amo a mi hijo con toda mi alma. A veces todavía me cuesta creer todo lo que atravesé para llegar hasta aquí, pero hoy está conmigo, y pronto, me llamará “mamá”.
Hola!!!! Que esperanzador leer tu testimonio, con mi pareja pasamos mucho tiempo intentando ser padres, después intentamos con dos FIV este año de las cuales en ninguna de las 2 logre tener más de 2 embriones por 5 días, ahí ya me desplome, mi dr me hablo de ovodonacion, porque al parecer es un problema de los pocos óvulos que tengo, pero siento que aun necesito sanar, mi alma esta muy herida, senti en un momento que no quería nada, admiro tu fortaleza, tu resiliencia, sé que no existen recetas pero me gustaría saber como aceptar este proceso, me cuestiono mucho yo como mujer, me siento vieja con 38 años, sigo llorando en silencio, no quiero preocupar a mi pareja, me dibujo una sonrisa en mi cara y sigo día a día aunque por dentro mi alma pide a gritos poder resolver las dudas y el dolor que siento…. Te envío un abrazo y te felicito por tu bebé que también demostró que es muy valiente