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Yo si tuve apoyo en mi camino de la infertilidad…

25 de agosto de 2023

Es difícil saber qué hacer y cómo acompañar en momentos difíciles, más aún en una enfermedad como la infertilidad que tiene dolores invisibles como lo son tratamientos  de fertilidad fallidos, pérdidas, gastos en medicamentos , postergación de decisiones, ya que como siempre decimos: la infertilidad trasciende todos los ámbitos de la vida.

Estamos convencidas de que si las personas que nos rodean en todo ámbito vivieran o supieran realmente lo que es lidiar con la infertilidad serían más empáticos, sabemos que es difícil ponerse en nuestros zapatos y muchas veces nos preguntan: ¿cómo puedo apoyar a mi hermana, a mi amigo, a mi hija, a mi primo etc. que está transitando por la infertilidad? En esto no hay una receta infalible porque cada uno vive las cosas desde distintas perspectivas, alguien puede sentirse apoyado teniendo a otro para hablar y desahogarse y, el de al lado, puede preferir gestos de cariño, pero sin hablar demasiado. El acompañamiento puede ser de mil formas.

Quisimos dejarles algunas historias que reflejan que el amor y el apoyo son claves para transitar la infertilidad de forma más llevadera y, quizás, si eres alguien que no sabe cómo acercarse a ese ser querido que está atravesando por tratamientos de fertilidad te puedas inspirar.

 

Natalia, 32 años

“Mis papás fueron una pieza clave”

Mis papás nunca nos presionaron con los hijos, lo que agradecí aún más al momento de darme cuenta de que no sería nada de fácil tenerlos. Ellos fueron una pieza clave y estuvieron apoyándonos en todo sentido, lo que agradezco profundamente. Porque entre la ansiedad de los tratamientos de fertilidad y la presión de los gastos, es necesario tener a alguien externo a la pareja que te afirme y te recoja cuando estés roto de tanto sufrimiento e incertidumbre.

Además, creo que fue muy tranquilizador saber que siempre estuvieron disponibles para ayudarnos económicamente, lo que me quitaba la angustia de pensar qué pasaría en el caso de que se nos acabara el presupuesto. Por suerte no fue así, pero de todas formas cuando sabían que necesitaba comprar algo, ellos se adelantaban para aliviarnos la carga, comprándome un celular cuando fue necesario, ropa o incluso una ida a la peluquería con el fin de que despejara mi cabeza.

 

Paola, 36 años

“Mi jefe es una persona especial”

Para mí, mi jefe fue muy importante, todo el equipo con el que trabajo en realidad. Mi jefe en particular es una persona muy especial que hace que todos seamos más humanos, es un luchador, tiene la enfermedad de ELA y creo que es la persona más tira para arriba que conozco, generoso y empático.

Me ayudó mucho con los permisos para el tratamiento de fertilidad, ya que como soy de región me tocaba viajar a Santiago. Sus palabras y apoyo fueron claves.

Mi problema era de infertilidad secundaria, tengo endometriosis y una hija de 5 años. Pasé por 3 inseminaciones y 3 in vitro con 4 transferencias. Hoy tengo a mi guagüita de 3 meses y creo que fue clave tener tanta contención en mi trabajo que al final es dónde paso la mayor parte de tiempo junto con mi casa.

También tenemos mucha suerte de tener muy buenos amigos, siempre respetando nuestros tiempos y creencias, al igual que nuestra familia, que ha sido la base de todo. Definitivamente sin ellos no hubiéramos podido levantarnos después de la última pérdida. Nos afectó mucho pero acá estamos en pie de nuevo, sanando emocional, física y financieramente. La fe nunca la perdemos.

 

Isidora, 36 años

“Mi círculo ha sido mi fortaleza”

El año pasado me tuve que operar de endometriosis. Muchas mujeres cercanas que han vivido este proceso me han dicho que es un camino muy solitario y yo de verdad que no quería vivirlo sola, así que desde el momento uno de la operación intenté ser muy abierta con todo mi círculo, expresando todo lo que necesitaba y necesito.

En mi trabajo me han consolado, me han apoyado y eso definitivamente me ha ayudado a vivir este proceso sin el estrés de que me estén juzgando o sintiendo culpa cuando necesito una licencia o permiso para ir al doctor. Por otro lado, mis amigos me preguntan de forma constante cómo estoy y se acomodan a mi proceso, cambiando fechas para juntarnos si yo no puedo por estar en algo médico.

La familia de mi marido se ha portado un 7, muy preocupados e interesados de ayudarme con cualquier cosa que necesite.

La verdad es que ha sido todo mucho más agotador de lo que pensé que iba a ser…estoy agradecida y feliz de tener a tanta gente que me apoya y me quiere. Entonces saco fuerzas de ahí para seguir con los pinchazos, aguantar el dolor y seguir con mi objetivo en este camino de la infertilidad.

 

Daniela, 31 años

“Estoy agradecida de la vida de haberme puesto a personas tan buenas y empáticas en mi camino”

A principios de agosto me hice la beta y obtuve el positivo que por tantos años había anhelado. Fue mucho tiempo intentando, más tres inseminaciones fallidas a cuestas. Cuando decidí hacerme un in vitro, mi familia, mis jefes, mis compañeros de trabajo y amigos me dieron un apoyo increíble, dándome ánimos, energía, positividad y oraciones.

Como la FIV es cara, al principio no teníamos como costearla solos y todos nuestros familiares, compañeros de trabajo y amigos organizaron una rifa y, gracias a Dios y a ellos, que le pusieron todas las ganas, pudimos conseguir gran parte del dinero para pagar el tratamiento de fertilidad.

¡Fue increíble todo el amor y el apoyo que recibí! Hoy me acuerdo y lloro de la emoción y de la suerte de sentirme tan querida. Estoy agradecida de la vida de haberme puesto en mi camino a personas tan buenas y empáticas en mi camino.

Esto de la infertilidad está lleno de altos y bajos, pero tener un acompañamiento sincero y cargado de energías positivas hace que todo sea más llevadero.

 

Viviana, 40 años

“Mi doctora fue clave cuando nos calmó en los momentos difíciles”

En nuestro caso no fue un amigo o un familiar, fue una doctora de la clínica en que nos atendimos. Ella desde un principio fue muy empática y clara, nos aconsejó cambiar algunos hábitos antes de embarcarnos en cualquier tratamiento de fertilidad para empezar con todo en regla, ya que como diabética mis niveles de glicemia estaban muy malos. Fue clave cuando nos calmó en los momentos difíciles cuando recibimos resultados no muy buenos de mis exámenes y nos animó a continuar en el camino.

Hoy ya tenemos 33 + 5 semanas y estamos muy felices, ya que con los cambios de estilo de vida que hicimos no tuvimos necesidad de hacer un tratamiento de fertilidad. Creo que su mirada y apoyo fueron claves en este proceso.

En noviembre del año pasado, con varios exámenes con resultados regulares, nuestra economía muy disminuida, el desgaste emocional de vivir este proceso en silencio como pareja y mi cansancio frente a toda la situación, hizo que nos diéramos por vencidos. Un día bajamos los brazos y nos abrazamos resignados ante la infertilidad. Decidimos darnos un respiro y disfrutar de todo lo que conlleva no tener hijos: aprovecharnos como pareja, sincerarnos y llorar cuando fuera necesario. La mochila se alivianó tanto que hasta dejé de odiar a las mujeres embarazadas o las que tenían sus guaguas en brazos. Simplemente decimos ser felices con lo que nos tocaba.

A principios de este año nos fuimos de vacaciones y me di cuenta de que estaba con atraso de un mes, lo atribuí a mi ovario poliquístico, pero por las dudas, compramos un test de embarazo. Cuando vimos el positivo no salté de felicidad, no lloré de emoción, mi marido no me tomó en brazos, no celebramos…Nos embargó el shock. Luego de unos días presenté un sangrado por lo que me hicieron una ecografía, fue aquí cuando nos dicen que son dos. Shock otra vez, pero ya con 7 semanas me pude empezar a sentir más feliz.

De a poco me fui llenando de miedos y temores que se venían constantemente a mi cabeza, los recuerdos de mi aborto espontáneo, la ecografía sin latidos, los exámenes dolorosos, los tratamientos de fertilidad fallidos…Hoy cumplo 9 semanas de dulce espera, aún muero de miedo, pero ya tengo más esperanza, aun sabiendo que todo puede salir mal, pero con todas las ganas de que sea un buen final.

Se vale bajar los brazos, se vale sacarse la mochila, se vale continuar perseverando, todo se vale…porque nunca se sabe, la vida está llena de sorpresas para bien y para mal.

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