ARTÍCULO
Repensando la Infertilidad bajo la mirada del Trauma
Autor: Antonia Samaniego B.
Psicóloga Clínica
Fundación Fënn
Cuando hay un diagnóstico de infertilidad, y todo lo que esto conlleva – el sometimiento a diferentes intervenciones médicas que son vividas con miedo y dolor, los continuos tratamientos fallidos, las experiencias de abortos en repetición, diagnósticos de enfermedades fetales no compatibles con la vida o vivir la experiencia de un mortinato, entre otras situaciones, – pueden volverse experiencias tan estresantes que desencadenan síntomas de trauma y disociación.
El trauma se caracteriza por generar una ruptura en la biografía personal, es decir, que existe un antes y un después del evento traumático, afectando profundamente la identidad del individuo y su sentido de sí mismo.
Desde la psicología, cuando hablamos de trauma nos referimos a experiencias que son tan intensas o abrumadoras que sobrepasan la capacidad de la persona para afrontarlas, para darle sentido a sus vivencias, y para integrarlas dentro de su historia vital. Muchos autores del área de la salud mental, han señalado que el trauma se caracteriza por generar una ruptura en la biografía personal, es decir, que existe un antes y un después del evento traumático, afectando profundamente la identidad del individuo y su sentido de sí mismo.
Si bien desde diferentes corrientes teóricas se enfatizan diversos aspectos a la hora de definir y reflexionar sobre el trauma, actualmente, existe cierto consenso de que las situaciones potencialmente traumáticas van más allá de una valoración “objetivable”. De esta forma, si bien se acepta que ciertos fenómenos externos – como desastres naturales, accidentes graves o conflictos bélicos – cuentan con múltiples factores de riesgo para el desarrollo de un Trastorno por Estrés Post-Traumático (TEPT) – por mencionar un diagnóstico -; existen otras vivencias que, al ser vividas subjetivamente como inafrontables, pueden ser también potencialmente traumáticas. Ejemplo de estas vivencias incluyen el ser víctima de violencia familiar, la negligencia en la temprana infancia, la pérdida repentina de un ser querido, el enfrentarse a diagnósticos médicos difíciles de aceptar, o a tratamientos médicos invasivos, prolongados, o muy desgastantes.
En estos años de trabajo con pacientes que han vivido con infertilidad, nos encontramos constantemente con experiencias de trauma. Ex pacientes que dicen que experimentan sudoración y taquicardia al acercarse a un hospital o clínica; mujeres que nos relatan sueños angustiosos y pesadillas sobre intervenciones médicas dolorosas que nunca terminan; parejas que aseguran que no recuerdan a cuántos ni a cuáles procedimientos se han sometido; o mujeres que conviven con episodios en donde aparecen, como flashbacks, imágenes asociadas a abortos o perdidas gestacionales.
Cuando hay un diagnóstico de infertilidad, y todo lo que esto conlleva – el sometimiento a diferentes intervenciones médicas que son vividas con miedo y dolor, los continuos tratamientos fallidos, las experiencias de abortos en repetición, diagnósticos de enfermedades fetales no compatibles con la vida o vivir la experiencia de un mortinato, entre otras situaciones, – pueden volverse experiencias tan estresantes que desencadenan síntomas de trauma y disociación.
Sabemos que la infertilidad es una experiencia profundamente dolorosa, y que puede tener un impacto significativo en la salud mental de quienes la padecen. No solamente por el estrés sostenido que significa lidiar con los vaivenes de cada ciclo, de cada nuevo intento, de cada mal resultado; sino que también porque clínicamente se ha observado que la vivencia de la infertilidad “contamina” y trasciende a cada área de la persona: su capacidad para disfrutar de las actividades cotidianas, la posibilidad de planificar una vida que le haga sentido, su autoestima y valoración personal, su proyecto de pareja y de familia, su situación económica, y en algunos casos, incluso elementos más existenciales como sus creencias religiosas y filosóficas sobre el sentido de la vida o la trascendencia.
Para Robert Storolow, un destacado teórico y psicoanalista estadounidense, lo central en la vivencia traumática no es el evento doloroso en sí mismo, sino que la experiencia de estar emocionalmente solo con ese dolor. Y para las personas que transitan por el camino de la Infertilidad, uno de los principales dolores es la falta de comprensión y contención por parte del entorno: cuando en contextos sociales aparecen preguntas como “¿y todavía no tienen hijos?”, “¿para cuándo el hermanito?”, o comentarios bien intencionados pero desafortunados como “ya verás que si te relajas todo va a fluir”; la experiencia de incomprensión y soledad se acentúa.
Esto no nos es indiferente. Existe evidencia científica sobre la definición de factores protectores para el desarrollo de un TEPT u “otros trastornos relacionados con el trauma o estrés”, cómo se categorizan en los manuales diagnósticos. Estos factores protectores son condiciones o variables que reducen el riesgo de desarrollar trastornos de salud mental y que mejoran la capacidad de una persona para enfrentarse y recuperarse de situaciones estresantes o traumáticas. En la infertilidad, algunos de estos factores protectores incluyen el contar con apoyo social y comunitario, poner en práctica estrategias de afrontamiento saludables, y poder acceder a intervenciones psicológicas preventivas, como son los primeros auxilios psicológicos (PAP) o la intervención en crisis.
Cuando buscamos contención en otro y encontramos cuestionamiento e invalidación, una experiencia estresante puede volverse traumática. Es por esto que desde Fundación Fënn, estamos comprometidas con enfocar nuestros recursos para constituirnos como una red de apoyo: somos una comunidad preparada para acoger estos relatos de dolor, para entregar una orientación especializada y oportuna, y para generar conciencia y psicoeducación sobre cómo la infertilidad afecta nuestra salud mental.
Si estás buscando acompañamiento en este camino, contáctanos. No estás solo. Al contrario, ¡somos muchos! Te invitamos a revisar nuestra página web www.fundacionfenn.cl y a seguirnos en nuestro IG comunidad_fenn
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